octubre 26, 2007

Infinitamente Superiores

Brillante, espectacular, sólo así puede definirse lo que vimos todos en la cancha del estadio El Campín. Otra victoria, otra clasificación, otra fiesta inmensa que seguro aún no ha terminado y que seguirá de largo mañana. Qué partido, qué noche, qué recuerdo. De verdad que faltan palabras para explicarlo, es tanta la emoción que es realmente difícil de describir. Millonarios hizo ver diminuto al mejor equipo de Brasil, con categoría, con temple, con el corazón.

Una noche 10 puntos en todo sentido, sin distracciones, sin problemas. Sao Paulo llegó con peligro dos veces en los noventa y tantos minutos de partido, eso fue todo. El resto fue todo azul, para el recuerdo. El mejor partido de Millonarios en todo el semestre lejos, aún mejor que esa noche en el Atracacio. Lo de hoy fue simplemente de no creer. No hubo errores, ninguno de los nuestros jugó mal. Todos estuvieron a la altura del espectáculo, de la hinchada, del rival, del certamen, de la fase en la que estábamos. Hoy, Millonarios se convirtió en el primer semifinalista de la Copa, de una manera clara, justa y merecida. Ninguna persona en este país ni en el mundo puede contrarrestar lo que todos vimos. Nadie puede quitarle el mérito, fue más que claro.

La hinchada cumplió: el estadio lleno, las "dos salidas" (cuando salió el equipo y después de que sonara el himno nacional) llenas de humo azul y blanco en cantidades inimaginables. Los rollos, el papel. No pudo ser mejor porque la policía no dejó entrar algunas astas, pero fue algo para enmarcar. Además, ese aliento ferviente antes, durante y después de que terminó el partido lo dice todo. Tanto así que la salida del estadio se demoró más de lo normal, porque todos queríamos quedarnos otro rato más.

Varios presagios de muchos hoy no se dieron. Primero el del clima: Cuando sobre el medio día una nube gris oscura se aprovisionó del cielo capitalino todos imaginamos una noche con lluvia, un aguacero. Y la lluvia nunca apareció, ¿Cómo iba a aparecer si la noche tenía que ser perfecta?.

Después el del juego. El contexto general invitaba a pensar que Millonarios, que tanto defendió con los dientes el arco en cero en Brasil, iba a salir a controlar la serie defendiéndose. Tampoco pasó y la muestra clara se dio recién empezó el partido. En la primera descolgada azul que derivó en un centro de Érvin González y que no alcanzó a concretar Villagra. La propuesta de Vanemerak era clara, había que cuidar la ventaja, pero con la pelota y no defendiendo con los dientes. Y Millonarios tuvo cuatro o cinco aproximaciones más, pero faltó profundidad. Sao Paulo le apostó al pelotazo buscando a sus tres atacantes. Nunca funcionó. La defensa azul estuvo inmensa, impasable, impenetrable. Ese fue el primer tiempo, Millonarios con un absoluto dominio del juego pero carente de profundidad, mientras Sao Paulo no era punzante.

El segundo tiempo mostró a un equipo brasilero que intentó buscar sin éxito siempre la forma de penetrar la sólida defensa millonaria. En cambio, Millonarios perdió posesión del balón, pero ganó en profundidad, con un inmenso Rafael Robayo que tomó la batuta en la contención, al mejor estilo de Bedoya. El juego se centró mucho en la mitad, la profundidad bajó en un alto porcentaje, hasta que llegó ese hermoso minuto 31...

Cómo olvidar el momento: Recuperación de balón de Robayo; el pase enorme de Jonathan Estrada a manera de centro; la maniobra de Villagra llevándose la marca buscando un cabezazo que claramente no iba a alcanzar, pero logrando su objetivo: la distracción; la entrada de Ciciliano que con un derechazo feroz venció a Rogerio Ceni. Golazo, delirio, explosión de felicidad en todas las tribunas. Ahí sentimos todos que había terminado la serie. Sao Paulo se fue encima con todo lo que tenía, sus once jugadores se volcaron en territorios embajadores buscando desesperadamente el empate. Fue tan bueno el partido de Millonarios que Sao Päulo, el mejor equipo de brasil, lucía confuso, diminuto. Y fue así como llegó el segundo gol, luego de una jugada peligrosísima del visitante (la segunda y última de todo el partido) en la que con los 10 hombres sin contar al golero se fue con toda y ante un descuido de Blandón la pelota fue salvada en la línea, y de ahí salió el segundo. Tan jugado estaba Sao Paulo que Ciciliano recibió solitario una habilitación y se fue en una carrera enorme hasta el área rival para definir con otro derechazo preciso y batir a Rogerio Ceni. Fue el segundo, fue la lápida para Sao Paulo. Lo demás fue solo euforia, observar y escuchar ese monstruo de 42000 cabezas cantando al unísono, ya todos de pie, mientras los minutos pasaron y llegó el final.

Vino después la celebración, ver a Vanemerak llorando como un niño por el logro adquirido. A los jugadores en la mitad de la cancha agradeciendo el inmenso apoyo y a los más de 42000 hinchas respondiendo con aplausos y cantos de aliento. No sabemos aun quién será el rival en semifinales. No importa igual, será hasta dentro de una semana. Por ahora sabemos que nuestro equipo del alma está entre los cuatro mejores equipos del continente. Indescriptible es también la fiesta que se vivió a las afueras del estadio, al calor de unas cervezas, las más sabrosas de todo el año.

Sin duda la celebración sigue. Aun estamos en ese letargo, pero mañana en absolutamente todos los rincones de este país llegará alguien con su camiseta de Millonarios y una sonrisa enorme que no se quita con nada, porque el más grande ya está en semifinales, dejando atrás al líder del torneo peruano, al campeón y actual líder del fútbol colombiano, al subcampeón de la adición anterior y actualmente tricampeón de Chile y ahora al mejor de los clubes brasileros. El mismo que sacó a boca Juniors y eso no es cualquier cosa.

PD: Tal vez el único lunar de la noche estuvo por cuenta de los hinchas que llevaron pancartas para con la gente de Fox Sports buscando sus "cinco minutos de fama" en la televisión internacional. Dejémosle eso a los paisas que ellos sí que saben ser expertos en la lambonería barata con tal de salir en televisión.

Ya en el torneo local, los suplentes perdieron con Bucaramanga en el último minuto, resultado que prácticamente nos deja eliminados. Toda la energía está enfocada en la copa ahora, aunque debemos lograr la mayor cantidad de puntos posibles por el factor reclasificación.

Esta entrada y las demás de aquí en adelante pueden ser consultadas también en www.LosMillonarios.net

octubre 20, 2007

De la mano de López

No es López el presidente de quien hablo hoy, es López el árbitro. Así fue como América le ganó a Millonarios la noche de hoy en El Campín un partido que hasta faltando 5 minutos estábamos ganando y que primero en un error de marca y luego en un penal inventado en el minuto 90 nos privó de la celebración y nos dejó muy mal en la lucha por lograr clasificar a los cuadrangulares.

El primer tiempo flojo, flojísimo, y no merece más que esta frase porque no hubo mucho que mostrar. Salvo un tiro libre de Ciciliano que sacó brillantemente el golero rival todo estuvo entre las faltas y la lucha en la mitad del campo. Se perdieron 45 minutos porque América no atacó y Millonarios lució perdido por muchos pasajes.

El segundo tiempo mostró en cambio a un Millonarios más aplomado en la cancha y con mayor vocación. Tanto así que el equipo embajador tuvo las mejores opciones despilfarradas justito cuando llegó la definición. Ciciliano se comió un gol hecho con el arco solo al mandar el balón por arriba. Villagra no estuvo hoy en Bogotá y a Jonathan (el mejor de Millos para mi) se la sacó el golero. América esperó y contraatacó peligrosamente llevando mucho peligro al arco de Blandón.

Llegó entonces el penal contra Ciciliano ejecutado muy bien por él mismo para la ventaja parcial. Nunca antes vi tantos fotógrafos alrededor de un jugador en una celebración de gol. Y después de esto entraron las manos cochinas del árbitro paisa y sus asistentes. Fueras de lugar inexistentes que sancionaron y otros que si eran existentes los pasaron por alto. Errores tan absurdos como señalizaciones de saques de banda a favor del equipo que sacó el balón. Faltas de la nada y el maravilloso penal inventado en las postrimerías del partido. Además el partido se le fue de las manos y hubo calentura entre los jugadores de ambos bandos. Y después, con tanto tiempo perdido en el segundo tiempo, a este señor no le dio la gana de dar reposición, una verguenza. Esas sucias y cochinas manos (y pito) nos quitaron tres puntos.

Ahora para clasificar hay que hacer 15 de 15, teniendo en cuenta que el partido del jueves con Bucaramanga se jugará con el equipo suplente y con algunos cansados luego del partido del miércoles, lograr 15 puntos se antoja casi que imposible. Las energías están puestas en el miércoles ante Sao Paulo y lograr la clasificación a las semifinales de la copa. Muy malo eso sí en el tema de la reclasificación, en la que Millos está disputando el acceso a los torneos internacionales del otro año.

Gracias a Carlos López Millonarios hoy se fue con las manos vacías. Todos los partidos pueden perderse, pero no de semejante manera...

octubre 11, 2007

Histórico... Para no olvidar

Quedará para siempre en la memoria de todos. Los que lo sentimos, los que lo vieron y los que con agrieras lo sintieron. Es histórico, no era una cancha cualquiera, no era un rival cualquiera, no era un partido cualquiera. Era uno de los grandes del país más grande del mundo futbolero midiéndose al más grande de este país. Era uno de los estadios más tradicionales del continente. No era una cosa cualquiera. Y Millonarios volvió a salir avante. Volvió a ganar, otra vez con garra, pero hoy con una adición inmensa de suerte. Fue el partido más difícil en años, y lo ganamos... Y cómo lo ganamos!!! Es que... definitivamente, esta es otra de las proezas que hay que contar a los nietos.

Como yo solo estoy pendiente de lo que haga Millonarios, no puedo decir a ciencia cierta con qué nómina (si titulares, suplentes o mixta) salió Sao Paulo a la cancha del Morumbí. Lo que puedo afirmar con certeza es que ese equipo es muy bueno, nos complicó la existencia durante casi 97 minutos de juego. Generó jugadas de riesgo por todas partes, complicó, pudo ganar lejos, pero perdió. Recordaremos siempre esa épica noche de Octubre 10 de 2007, en la que Millonarios saltó a la cancha con un uniforme inusual, todo azul, hasta la pantaloneta. Extraño, pero eso si, hermoso, como todo lo que tiene que ver con Millos; la noche en la que por primera vez ganamos en ese estadio mítico, tradicional, inmenso. Ante un rival inmenso, con un gol inmenso. Es que... no nos digamos mentiras, MILLONARIOS ES INMENSO!!!

¿Alguno recuerda cuantas veces llegó Sao Paulo? No creo. Yo trato de hacer el recuento. Varios cabezazos que se fueron apenas saludando uno de los verticales de Blandón, jugadas mano a mano en las que o bien el balón se fue increíblemente desviado o el golero azul gigante detuvo, jugadas de fantasía que terminaron en balones desviados. Hoy Sao Paulo fue el que controló el partido de principio a fin, tuvo el balón, el tiempo y el control; la suerte y nuestra defensa fueron nuestros escudos. Ahora bien, ¿alguno recuerda cuantas veces llegó Millonarios? Todos. Millos llegó tres veces. Un desperdicio enorme de Villagra, un contraataque que Quintero no supo (¿o no quiso?) definir y el gol. Fue un partido dificilísimo, en el que Sao Paulo mostró por qué es uno de los más grandes de ese país, el más grande del mundo; y Millonarios también mostró por qué es el más grande de este país.

Si alguno tiene memoria del evento sucedido cuando faltaban 10 minutos para el final, cuando más exasperante era el ataque rival, y cuando más metidos estábamos en nuestro campo sin poder lograr alguna jugada de riesgo (todos los balones largos terminaban en los pies de un rival, y cuando Millos lograba llegar al área contraria a los nuestros les daba miedo patear) seguro suelta una sonrisa. Fue el cambio: sale Alex Díaz, entra Luis Zapata. No miento cuando expreso que la reacción de todos no fue la mejor, nadie confiaba en él. Y obviamente nadie confiaba ni esperaba siquiera lo que íba a pasar apenas 4 minutos después.

Millos en ataque no fue el mismo de juegos anteriores. Villagra parecía un fan que va a un concierto y paga boleta de "gramilla". A Ciciliano las cosas no le salían, no había salida y la pelota se perdía muy fácil. Pero en una jugada de otro nivel, el calvo se inventó un pase magistral para dejar al recién ingresado Zapata en una carrera veloz contra el rival, el tiempo y el destino. Y el negro logró llegar al área brasilera y sacar una definición, curiosamente, al mejor estilo brasilero, sobre la derecha del portero y ceñido, muy ceñido al palo; fue el gol, que desató el descontrol en toda Bogotá y sirvió para consolidar una victoria histórica. Después fue solo aguantar un embate agresivo de Sao Paulo los últimos minutos, hasta ver al central levantar sus manos señalando al final.

Es difícil describir en estos momentos lo que se siente luego de un triunfo así. Es una especie de shock, un letargo. Ganar allá y con gol de Zapata... ¿Alguien lo imaginaba? No creo. Después sólo vino celebración, risas, alegría. Recordar cada instante de este histórico partido, recordar a los que echaron la sal toda la semana. Imaginar al mierdolaga promedio viendo la novela del canal del patrón y "canaleando" a ratos, cambiando el canal a FOX Sports ante el desespero y las ganas de saber cómo le iba a papá en Brasil. Imaginar después la rabia que están sintiendo ahora al ver el resultado. Y mejor aún, escuchar las delcaraciones de Vanemerak en la radio hablando del triunfo. Le decían que Millonarios es Colombia en la copa y el sólo respondía "no para todos, acá todos sabemos quienes no quieren que ganemos". Eso sumado a la variedad de comentarios que decía. Le preguntaron por el uniforme y sólo respondía "es que de por si mi alma es azul". Era lo que necesitábamos, un técnico que entendiera y sintiera lo que realmente significa este equipo para mi, para la hinchada que nunca abandona -no los que ahora están borrachos y se suben al bus-, para la ciudad, para el país.

Pase lo que pase en la copa, la noche del 10 de Octubre de 2007 quedará en nuestra memoria por siempre, para siempre. Ahora solo sirve darle gracias a Dios, a la memoria de mis padres, a todo Millonarios y a los que como yo nunca abandonamos ni abandonaremos por la alegría tan inmensa que hemos vivido. Y gracias a los jugadores que hoy lo dejaron todo. A Blandón y chalo Martínez porque se comieron la cancha, a Zapata por el gol que ni él ni la hinchada olvidará jamás. A Ciciliano y su pase mágico, A Jonathan y sus jugadas. A todos...

Saludos,

octubre 07, 2007

No importa

Hacía mucho tiempo un partido Millonarios - Nacional no despertaba tan poco interés para nosotros, al menos no el mismo interés de siempre. Primero porque Millos fue con la suplencia, segundo porque todos sabíamos desde que nombraron a Albert Duarte como el central que el arbitraje iba a ser ventajoso para ellos, y tercero porque desde que los sacamos de la Sudamericana están súper ardidos buscando una "venganza" que a decir verdad hoy no encontraron. ¿De qué te sirve ganarle a un rival que por menosprecio viaja con la suplencia porque poco le importa el partido?. En fin...

Entrando al juego, no hay mucho que comentar. Todo el primer equipo se quedó en Bogotá, sólo Blandón y Salinas jugaron desde el inicio. Telembí entró en el segundo tiempo. Tejera y Andrés Pérez son quizá los suplentes que más "recorrido" tienen. El primero tuvo dos claras pero se vio falto de estado físico al final. el segundo no tuvo una buena tarde. De hecho, la zona posterior de Millonarios nunca se encontró. Depronto es la costumbre que tenemos todos viendo el gran trabajo del equipo titular, el cambio para ver lo de hoy siempre es drástico. Nacional llegó tres veces hizo tres goles y liquidó el asunto. Millonarios realmente llegó cuando hubo pelotas quietas. Colectivamente hubo dos o tres opciones, pero Telembí no estuvo y Briceño no pasa de ser sólo garra, el hombre nunca iba a poder pasar solo a la defensa rival. Y para completar: el error arbitral infame favoreciendo a los mierdolagas, una mano penal clara que sólo el no vio, cuando el partido estaba 1-0 y era el empate. Algo típico de un Nacional - Millonarios en la loma.

Igual no pasa nada, era el equipo alterno que no juega sino en los entrenamientos. Era algo que podía pasar. Enfoquémonos ahora sí en realizar una buena presentación en tierras brasileras este miércoles. Eso si, si los mierdolagas creen que la herida de la eliminación se les cierra con lo de hoy están jodidos. Sobre todo después de que el técnico les lleva la suplencia. La herida sigue abierta... Pero ellos hoy tienen ganas de sacar el carro de bomberos y de hacer día cívico mañana. Claro... le ganaron a la suplencia de papá, eso para ellos es todo!!!

PD: Qué grosería la transmisión de RCN del partido. Las propagandas abarcando el 25% de la pantalla. Cada jugada la repetían hasta seis veces y no se podía ver entonces lo que acontecía. El comentarista tan, pero tan malo que se quedaba sin argumentos y soltaba una sarta de sandeces que sólo él y los simpatizantes del equipito del patrón se creen. Además aprovechaba cada momento para intentar dar una visión del partido errada e infame. Una verguenza.

Saludos,

octubre 05, 2007

Próxima Parada: Sao Paulo, Brasil

El que escribe estas líneas no está cuerdo. Está enamorado, está tomado. Está loco por Millonarios. Poco le importa si mañana tiene que trabajar, poco le importa si mañana tiene algo más que hacer. Hoy sólo importa que ganamos, hoy sólo importa que seguimos vivos. Que Millonarios ya está entre los ocho mejores del certamen.

Si alguien en el continente por absurdo que sea no conocía lo que es Millonarios, esta noche -o mejor, anoche- lo acabó de conocer. La IFFHS (o como sea la sigla) sacó recientemente la lista del ranking de clubes del mundo. Colo Colo aparecía segundo, nadie lo creyó, por supuesto. Y Millonarios le ganó hoy al Colo Colo, el rival más duro de muchos años, y sigue vivo y entero en la Copa Sudamericana. Todo gracias a tres factores determinantes: Dios, la suerte y la entrega.

Un partido duro, de esos que ganar resulta más satisfactorio aún. El rival jugó muy bien -no solo el partido, toda la serie-, fue un dignísimo rival. Nada que decir, el primer tiempo sobre todo, y los últimos diez minutos fue muy superior. Tanto así que hoy tengo más canas que ayer, mis uñas no existen más. Del equipo chileno hay que decir que hacía rato no se veía un rival tan complicado. Pero, con todo y lo duro que resultó la vuelta, Millonarios se fue arriba en el marcador, en una de las pocas llegadas del primer tiempo, luego de un rebote, apareció la pierna de Andrés Mosquera para vencer el arco chileno y poner el 1-0. La alegría duró muy poco, ya que cuatro minutos después el equipo chileno empató con un golazo del delantero uruguayo Biscayzacú, que dejó todo empatado para el medio tiempo, con un equipo chileno que tuvo más la pelota y generó riesgo, y un equipo millonario fiel a su estilo de entrega y coraje.

El segundo tiempo cambió. Millonarios fue esta vez el dueño del partido, tuvo la pelota, manejó el reloj e inclusive creó opciones claras, todo hasta el minuto 80, cuando otra vez Colo Colo se apoderó del control del partido y así generó opciones clarísimas salvadas en el área chica por la defensa, e incluso una de ellas terminó siendo salvada entre el arquero Blandón y el travesaño, así terminó la historia en los 90 -o 180- minutos: con un legítimo empate a un gol.

Vinieron los penales, y con ellos la ansiedad más grande. Todos convirtieron en la serie de cinco. Para destacar los cobros de Quintero, Martínez y Bedoya. Vino la sexta tanda y nada cambió, hasta que Sanhueza cobró. Para muchos la figura del partido de Bogotá y uno de los jugadores referentes del equipo chileno. El jugador cobró con borde interno y el golero millonario adivinó y fue al mismo palo, así atajó. Era la oportunidad para Jonathan Estrada. El calvo se paró en frente del balón y su disparo inatajable se coló en el arco sur del estadio monumental de Santiago de Chile. Ahí estaba todo definido. En Bogotá un grito de gol de esos que nunca se olvidan, en Santiago un puñado de hinchas azules que gritaron ese gol aún más que los 40 mil chilenos que los acompañaban.

Vino el llanto, vino el alcohol, vino otra alegría por cuenta del embajador. Es que, pocos lo entienden, pero lo que despierta Millonarios para muchos de nosotros, lo que este equipo nos hace sentir y vivir no es para menos. Este ha sido el más duro rival en mucho tiempo y Millonarios salió avante con casta, fiel a lo Millos, fiel al empuje, fiel al trabajo, fiel a la unidad. Aún en Bogotá hay festejos, que no van a parar, por lo menos hasta la mañana del domingo, cuando los heridos mierdolagas nos "reciban" en el Atracacio, seguramente con un arbitraje ya arreglado para llorar sobre la leche derramada.

Lo único que puedo decir como conclusión es que a este equipo lo llevo en el corazón. Quienes me conocen saben lo que significa esto para mi, por eso, a todos aquellos que están siempre presentes, los que se bancaron los malos resultados al comienzo así como yo pero nunca abandonaron, les dedico aún más esta clasificación. Y a los jugadores sólo puedo decirles que: Símplemente gracias, por sacarme nuevamente una sonrisa enorme e inborrable y por darle una nueva alegría a este corazón.